Review - Voces de Mujeres con Ely Guerra, Cecilia Toussaint y Lila Downs

15 de diciembre de 2018

Danny y yo nos preparábamos para ir a presenciar uno de los espectáculos que no olvidaríamos jamás.  La cita era a las 4:00 pm, pero ya eran más de las 5:00 y aún no salíamos rumbo al Zócalo de la Ciudad de México donde se realizaría el festival Voces de Mujeres organizado por la Secretaría de Cultura y la Jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum.

Llegamos al rededor de las 6:00 pm y no vimos a Caña Dulce y Caña Brava ni tampoco a María Daniela y su Sonido Lasser, pero la verdad es que no nos interesaba mucho, porque íbamos sólo por el plato fuerte.

¡Y vaya que lo pasamos bien!

Al llegar, nos ubicamos en un buen lugar a una distancia del escenario bastante aceptable. Teníamos cerca el escenario y podíamos apreciar las pantallas y todo.
Desafortunadamente no contamos con acreditación de prensa y no pudimos entrar en el pit de medios que estaba relativamente vacío y cómodo, pero aún así pudimos disfrutar cada segundo del show.



Ely Guerra en el escenario.
Frente a Palacio Nacional, la cantante dijo "Es momento de hacerlos sentir y vibrar con canciones que nos legaron compositores maravillosos y nos antecedieron rompiendo la barrera del género".
Y vino un set de lujo acompañada de Nicolás Santella en el piano con piezas de primer nivel como Pa-ra-ti, La Llorona, El Triste, Solamente una vez y Colmena.

Nos intentábamos mover de lugar para encontrar una posición más al centro del escenario y con la cámara veía que atrás de nosotros ya eran miles de personas. Según el dato oficial, estaban 31,000 personas detrás nuestro.

Ya caída la noche (en esta época obscurece más temprano), los edificios al rededor del Zócalo y la Catedral comienzan a iluminarse y es cuando Ely, con ese vestido blanco y tacones negros, nos trajo una maravilla: Mi Playa.
Una de mis canciones favoritas y me recordó a aquel 2006 cuando le pedí que en su concierto acústico en la Universidad Iberoamericana cantara esa canción y, aún fuera del setlist planeado, la cantó.



Las mujeres somos sexo, inteligencia y verdad
- ElyGuerra


Otro highlight de la noche fue la fabulosa interpretación de Quiéreme mucho.
Para ese momento yo ya estaba servido y lo demás serían bonus tracks. Ely ya había hecho valer la noche entera.
Pero la regia no se cansó de mostrar talento y vino Júrame y un final a capella de Vale que tengas.




Ya con el aire frío de la noche y la iluminación navideña adornando el antiguo Palacio del Ayuntamiento, sale al escenario la leyenda Cecilia Toussaint.

Previo a su show, la cantante fue designada Patrimonio Cultural Vivo.
Subieron al escenario el responsable de la política cultural de la Ciudad de México, José Alfonso Suárez del Real y Aguilera acompañado por la la secretaria de Mujeres capitalina, Gabriela Rodríguez y le entregaron un diploma con el nombramiento “por sus 40 años de carrera artística y por su incesante lucha a favor de la democracia en México”.



El grupo que acompañó a Cecilia estaba de primer nivel. Cada canción se escuchaba impecable y con un sonido envidiable.
¡Tremendo baterista resulta ser su hijo Julián André! Le pega con un punch preciso y me atrevo a decir que me late más que su padre Alfonso André, jajaja... oh, déjenme.

La voz del blues de Cecilia prendió a la gente con clásicos poderosos y para matizar, interpretó una versión acústica de Carretera.  Una maravilla.

Bulldog Blues y Esquizofrenia movieron los esqueletos de toda la gente que aguantaba el cada vez más frío viento, pero ya con el ritmo se sentía menos.  De hecho Cecilia tuvo que ponerse un abrigo y una mascada en el cuello porque arriba del escenario probablemente pegaba más el aire.



Punto extra para Toussaint fue el tributo que le hizo a la legendaria Betsy Pecanins al tocar Soy mi voz y luego quiso dedicar Las calles no cuentan a su hermano Eugenio Toussaint.
Ya en la parte final vinieron clásicos como Prendedor y Aquí me quedo cerrando su show con la rolota super poderosa La Viuda Negra.


Para cerrar la noche, llegó al escenario Lila Downs.
Sin duda, la mayor parte de los ahí presentes la esperaban, porque todo mundo se prendió y cantó cada canción.
La cantante, que unos dicen que nació en Tlaxiaco, Oaxaca y otros aseguran que fue en Los Angeles, California, salió con un vestido típico oaxaqueño e interpretó en medio de parafernalia mexicana, detalles del zapoteco, nahuatl, mixteco y demás pueblos originarios temas como Palomo del Comalito, La Llorona y Dignificada.



Para ese momento, Danny y yo estábamos más observadores porque no todos los temas los conocíamos, pero los disfrutamos.
Yo sabía que Danny no era precisamente la más fanática de la música de Lila, pero la vi poniendo mucha atención y disfrutando los bailes que acompañaron a la cantante.

Estaba ahí una compañía de danza oaxaqueña que de vez en vez salía para bailar a lado de la cantante.
Canciones tan conocidas como Urge de Martín Urieta y Clandestino de Manu Chao fueron toda una fiesta pues toda la gente cantó cada palabra de las rolas.

Me quedé completamente satisfecho con canciones como Peligrosa, que cantó maravillosamente y le dio un toque distinto al setlist, pues la versión era una fusión entre regional con un bajo y batería de blues, una guitarrita de soul, con una voz de soul y bueno... deliciosa pieza.



Y no podían faltar las rolas políticas como Son de Juárez dedicado al Benemérito de las Américas y cerrando el set con Zapata se queda que va para el Caudillo del Sur.

Ya es cuando Danny y yo nos preparamos para la huída veloz (no queríamos ser presa de toda la gente desalojando el Zócalo), cuando regresa Lila para un encore con un par de piezas más, se despide y corrimos.
Justo estábamos detrás del escenario cuando escuchamos que salen al escenario Lila, Cecilia y Ely juntas acompañadas de la cantante de Caña Dulce.  Entonces nos regresamos a escuchar La sandunga y La Martiniana.




Ahora sí, adiós!
Vámonos a cenar porque ya el hambre nos llama.  Pues ya aunque sea vámonos al Vips.


PD. Lo malo de la noche: las terribles "comediantes" que salieron a entretener al público entre cada show. Un espanto.
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